Dios os lo pague porque hoy no cobráis

Ayer, después de regresar de Jaén por el encierro de "El Abuelo", me quedé en mi sofá con la intención de ver la Semana Santa granadina en alguna de las televisiones locales que puedo sintonizar desde mi casa. No crean que tengo mucho donde elegir, vivo en el lado oscuro del repetidor y por ello me tengo que conformar con dos, las cuales, me temo que son las peores, no de Granada, sino de toda la historia de la televisión.

Pero bueno, por lo menos llegan las imágenes con un pelín de niebla y, sobre todo, entretienen, ¡vaya que si lo hacen! pero no por la programación, sino por las innumerables pifias de producción, los avispados comentarios del locutor o contertulios y la colaboración del público granadino que parece conocer bastante el concepto de vergüenza ajena.

Sin ir más lejos, y como error de producción, a alguien se le ocurrió la idea en riguroso directo de quitar un nudo del cable del micrófono que, por lo que tardó y el follón que montó, debería estar bien apretado... clon, clon, clon.... raaaassss, clon clon, grruuumm, clon... así hasta un minuto. Una vez deshecho el nudo habló el locutor lamentando "las inclemencias del tiempo" que obligó a interrumpir la programación y seguidamente agradeció el trabajo del equipo y cámaras con un "Dios os lo pague" que me sonó a: vale colegas, hoy llueve, no trabajáis, no cobráis. Aunque mucho más cachondo fue el paso que atropelló a un cámara que quería acercarse demasiado a la realidad.

Pero lo mejor son los contertulios cofrades o esos "aficionaillos del micrófono", expertos del tema que no sólo saben criticar sino que además son artistas y maestros de la palabra vacía. Nadie como ellos para rellenar y entender la lírica de la pasión con frasecitas como "quién no se hinca de rodillas al paso de la más bella virgen de Granada"... miro en la pantalla, me fijo detenidamente, y efectivamente, nadie ha hincado la rodilla al paso, es más, hacen todo lo contrario, saltan, comen pipas, fotografían, hablan, se cruzan... y dejan al contertulio como un auténtico memo. Y es que las opiniones personales, aunque sean en verso, no suelen corresponderse con el desarrollo de la procesión y al final el programa se convierte en un reality show de la vida cofrade de cada uno de ellos, que por cierto, no dudan en hacernos partícipes de sus sentimientos con expresiones como: "este es el momento más importante de mi vida, nunca lo olvidaré y espero que ustedes tampoco"... Dalo por hecho, es más, aquí lo dejo para recordar una y otra vez lo poco que sabes tú de las cosas importantes de la vida.

Por último el público elegido para la entrevista a pie de calle que por norma general no suele colaborar, no porque no tenga nada que decir, sino por ese sentido del ridículo ajeno que cuando uno no lo tiene, da bastante juego al programa, tanto o más que los contertulios. De hecho no sabía que en nuestra ciudad hubiera tanto friki suelto.

En fin, no sigo porque apenas vi una hora y eso que la mitad era publicidad, duplicada una y otra vez. Y es que hacer un directo es muy complicado y requiere mucha experiencia, mucho trabajo, muchos medios y mucho dinero que no tienen estas televisiones, para que un programa no acabe pareciéndose a un vídeo doméstico. Ya saben, por ahí dicen que tenemos la televisión que queremos... sí, sí.