Guinea Ecuatorial: cuando dos pollos entre dos no toca a uno

A través de Blogueandito he descubierto para mi sorpresa que nuestra ex colonia africana, Guinea Ecuatorial, encabeza el ranking de economías emergentes en el año 2006, con nada más y nada menos que un 18,9% de incremento de la riqueza, y a muy larga distancia del gigante asiático chino con un 9,2%. Para entender lo que implica dicha tasa de crecimiento, valga el dato de que la economía española nunca ha alcanzado dicha cifra y sólo en la década de los 60 se lograba crecimientos medios anuales ligeramente por encima del 7%. De hecho, la media de crecimiento de los últimos 20 años se sitúa en torno al 3 por ciento anual, encabezando el ranking de países de la UE tras Irlanda.

Cierto es también que cuando se toca fondo como lo hizo este país en el año 1992, ocupando el furgón de cola del Tercer Mundo, lo único que se podía hacer era crecer. Pero no fue así. En el año 1997 la situación continuaba igual y sin atisbos de una eminente recuperación, hasta que apareció el milagro del oro negro entre sus aguas. Fue entonces cuando la economía ecuatoguineana comenzó su vertiginosa escalada hasta alcanzar los 7.400$ de renta per cápita en el año 2004, en una región donde la media no supera los 2.000$. Por tanto, duplicar en dos años dicha renta hasta superar los 15.000$ (España está en los 21.000$) es cuanto menos un milagro económico, que teóricamente colocaría a Guinea Ecuatorial en el Primer Mundo. Sin embargo, la que ya se conoce como la Kuwait africana, ofrece una realidad económica muy distinta. Sus 500.000 habitantes no se están beneficiando en absoluto de la tremenda riqueza que genera la prospección petrolífera y para ello, valga como ejemplo la esperanza de vida, que ha descendido de los 49 años del 2001 a los 43 actuales, acercándose a los 37 años del país con menos esperanza de vida, Zambia. La evidencia de la desigualdad de renta no es sólo perceptible en la calle sino también en las Cuentas Nacionales con una renta per cápita alta pero con la menor tasa de PPA, -93, del mundo.

Ni que decir tiene que algo no cuadra en ese país, algo consentido por las potencias cuyas compañías extraen el petróleo y que han permitido colocar a la familia Obiang entre las más ricas del mundo.