Weblogs: ¿verdadera revolución o moda pasajera?

El pasado 17 y 18 de marzo se celebraron en Granada las segundas jornadas sobre Bitácoras y Medios de Comunicación en la que se dieron cita destacados profesionales de los medios periodísticos locales y reputados blogger de Granada y España. Las jornadas, que tuvieron un seguimiento más que aceptable tanto en afluencia de público como en repercusión en el ciberespacio, trató con profundidad el fenómeno de este nuevo canal de comunicación incidiendo en la repercusión, credibilidad y futuro del mismo, aunque, a mi parecer, demasiado enfocado en el periodismo.

Si entre los asistente hubo algún neófito del tema, les puedo asegurar que los había, tras estas jornadas seguramente sabrá más que la inmensa mayoría de la sociedad sobre este tema, y no me extrañaría que, como a mi, le haya picado el gusanillo de empezar una bitácora. Y es que tal y como nos lo pintan, no es que estemos ante un nuevo canal de comunicación, libre, directo e inmediato, es que estamos ante lo que Juan Varela denomina “Periodismo 3.0” o periodismo participativo, algo así como la democratización de los canales de comunicación, donde el flujo informativo no pasa por filtros editoriales, políticos o periodísticos. Ahora las noticias las vives tú, las escribes tú, y son los lectores los que valoran y dan credibilidad a tus informaciones. Esto que pudiera parecer algo futurista o utópico ya existe y está empezando a crear una incipiente tensión entre los grandes medios de comunicación. El paradigma de este fenómeno, enfocado al periodismo, podemos encontrarlo en el portal coreano ohmynews!, en el que no existen periodistas sino usuarios que escriben, opinan y valoran las noticias que se publican.

Pero, ¿realmente estamos ante una revolución que pondrá en jaque a los grupos de comunicación como a la SGAE con la música? ¿se acabarán los medios informativos tradicionales en pro de la comunicación libre y especializada? ¿estarán los blogger dispuestos a escribir sus experiencias sin retribución económica alguna?... Éstas y otras muchísimas preguntas son las que surgen cuando uno se pone delante de una bitácora a escribir sin más, con la esperanza de que alguien te leerá y sin saber realmente, que contribución puede tener dicho escrito para la sociedad. Analizando fríamente este fenómeno y para un usuario no periodista que se dedica a contar lo bien que le va su vida, la bitácora no pasa de ser lo que los informáticos han conocido siempre como una página personal web con estructura dinámica, eso sí, mucho más amena y sencilla de poner en funcionamiento que las antiguas páginas de Gratisweb. Este hecho, la sencillez, unido a las virtudes de una estructura en base de datos y la utilización de agregados de sindicación, ha permitido que gente que no tenía ni idea de lo que significaba el hipertexto, sea capaz de publicar en internet. Visto esto así cabe volver a preguntarse, ¿a quienes realmente les viene como anillo al dedo las bitácoras para ejercitar su afición favorita sin las barreras tradicionales de imprenta, tecnología y editorial? Efectivamente, a los periodistas. Y es por eso que donde se está produciendo la verdadera revolución es entre este gremio. Son ellos los que realmente han visto las virtudes y ventajas de una herramienta sencilla que les permite escribir cuanto quiera, sobre lo que quieran y sin cortapisas, aparte de la seguridad del anonimato y con la garantía y satisfacción de que sus escritos van a tener una divulgación mundial. ¿Alguien da más?

Por tanto, cuando vea a mis amigos y vecinos conocer tan siquiera lo que significa un weblog y dejen de asociar la palabra bitácora a la náutica, empezaré a creerme que esto empieza a ser revolución. Mientras tanto seguiré observando como las comunidades de bitácoras se van llenando de periodistas y escritores asalariados que en sus tiempos libres se dedican a escribir lo que bajo su nombre y medio no escribirían. Para el resto de los blogger, ánimo y perseverancia, que las aficiones, como todo, acaban por aburrir.