Qué buscan ellas de un hombre y viceversa

Razones afectivas, sociales y evolutivas están detrás de la elección de un pareja
Lejos del simplismo dinero-sexo, las razones por las que hombres y mujeres inician relaciones duraderas tienen raíces sociales, afectivas y evolutivas. :: PALOMA AVILÉS

Seguramente todos tengamos alguna que otra respuesta rápida a esta pregunta dependiendo fundamentalmente de nuestras experiencias sentimentales y del lado donde se esté. Aunque pueda parecer una cuestión baladí, su solución va más allá del tópico dinero para la mujer y sexo para el hombre. Es más, por encima de dichas motivaciones surgen con fuerza otras más poderosas, como el reconocimiento tanto afectivo como social, y sobre todo, el amor. A poco que se pregunte a las parejas que mantienen una relación duradera, verá que la gran mayoría no están unidas por una simple razón.


Y es que es muy fácil sacar conclusiones cuando nos cruzamos con una pareja que “no casa” por el físico o por la personalidad. Sobre todo cuando el dinero se manifiesta en su modo de vivir y relacionarse. Cierto es que existen parejas “de conveniencia”, pero en absoluto son representativas de la realidad y está demostrado que están abocadas al más absoluto fracaso. Dejando de un lado los extremos, quien más y quien menos siempre ha tirado del binomio dinero-sexo para atacar a una pareja que no simpatiza, y sin embargo pasa el tiempo, y ahí siguen. Claro que siguen, porque es evidente que hay algo más.

Hace tiempo que los investigadores Christakis y Fowler vienen analizando la forma de relacionarnos en nuestro entorno social y sus conclusiones ya se pueden leer en su libro ‘Conectados’. En él dedican un extenso apartado a estudiar cómo surgen las parejas y cómo éstas y sus contactos influyen en nuestra vida. La primera sorpresa que uno se lleva es que de la inmensa mayoría de las relaciones duraderas surgen de los amigos y de los familiares. Todo lo contrario de los rollos, que suelen surgir de encuentros casuales en un bar, en Internet y en el trabajo. Por tanto, ya tenemos una primera razón necesaria para que una relación tenga futuro: la aceptación social. Cuando algún amigo le pregunta qué le parece su nueva pareja, tenga cuidado con su respuesta porque puede ser decisiva.

Pero no basta con que mi pareja le guste a mis amistades, sino que tiene que existir algo que suscite curiosidad por encima del atractivo físico. Tiene que existir algún interés compartido como la música, aficiones o estudios. Ya tenemos otra incógnita despejada. No es de extrañar que muchas de las relaciones que perduran surjan precisamente entre amigos de la universidad. Si bien el físico juega un papel fundamental en la atracción, sobre todo en los rollos, no es determinante a la hora de plantearse una relación. De hecho la mayoría de las personas buscan a otras que sean lo más parecidas a su forma de ser. Es lo que se denomina como ‘homogamia’, y según los estudios, se da en prácticamente todas las parejas. Desde la edad, educación, raza, religión, hábitos de salud, afiliación política… hasta el mismo nivel de atractivo, las personas tratan de establecer una relación con su ‘media naranja’. No busque por tanto polos opuestos.

Tenemos ya dos razones comunes a cualquier persona. Queda una más, y en esta ocasión, sí difiere según se sea hombre o mujer. Se trata de una causa puramente evolutiva en el que el ‘instinto animal’ y el ‘ser social’ juegan un papel fundamental. Hombres y mujeres confluyen en muchos aspectos como ya se ha visto, pero su papel en la procreación ha condicionado a lo largo de la evolución que para ambos el interés de uno difiera del otro, simplemente por estrategia de subsistencia.

Así, las mujeres siente una predilección por aquellos hombres que pueden garantizar la cría de sus hijos. Es más, según el estudio de Paola Bressand y Debora Stranieri, las mujeres, cuando están en su ciclo fértil, prefieren a los hombres casados, simplemente por una estrategia de economicidad y seguridad. Si esa mujer ha tenido éxito con ese hombre, para qué voy a buscar más. Quiero a ése u otro similar. Dado que lo primero es complicado, las mujeres recurren a buscar hombres que tengan características similares a los que ya tienen las amigas con pareja. Y es que las mujeres prefieren imitar patrones de éxito y así evitar malgastar el tiempo en descubrir si un hombre es un buen candidato para ser padre. Si tu amiga tiene pareja, es posible que halles a la tuya en sus amistades. Por tanto, para una mujer, la viabilidad de la pareja queda por encima del físico. Se puede afirmar, que la mujer busca más la belleza interior que el hombre.

Al contrario que las mujeres, los hombres son instintivos y resolutivos. Más que la belleza interior, lo que prima para ellos son las cualidades físicas y saludables que garanticen la procreación. Los hombres no buscan patrones de éxito, sino señales claras y rápidas de interpretar que permitan deducir si una mujer va a favorecer su descendencia genética. Las curvas, caderas anchas y mamas desarrolladas, adquieren protagonismo porque simbolizan éxito en el parto y en la posterior alimentación del bebé. No obstante, al hombre no le importa tanto como a la mujer la viabilidad de su prole, porque a diferencia de ella, su fertilidad no caduca y puede intentarlo cuantas veces sea necesario hasta conseguirlo. De ahí esa condición natural hacia la promiscuidad. Además, ese pragmatismo le lleva a evitar confrontaciones con otros hombres por la disputa de una mujer. El hombre busca mujeres sin compromisos, que no sean el centro de las miradas, porque le “estresa” tener que rivalizar con otros sus favores. De ahí el dicho, “la suerte de la fea, la guapa la desea”. El físico importa mucho para el hombre, pero hay que saber lucirlo para llamar la atención de quién conviene.

Saber que quiere ambos de uno y otro es algo complejo pero existen patrones que se repiten en aquellas relaciones que perduran durante años. En resumen y dando por hecho que entre ambos existe atracción, debe haber los siguientes ingredientes para tener futuro en una relación: aceptación social, intereses comunes y belleza, interior para ella y exterior para él. Así de simple y a la vez, complejo. No lo olvides para el próximo intento y, recuerda, tu pareja está muy cerca de ti. No lo digo yo, lo dicen los estudios realizados.