Carta a los eurodiputados contra el chantaje del lobby de las "industrias del entretenimiento"

El Comité de Libertades Civiles del Parlamento Europeo votó ayer a favor de guardar entre seis meses y un año los datos de actividad de líneas telefónicas e Internet –lo que no incluye el contenido de las comunicaciones, para ayudar a combatir el terrorismo. Pero la industria del entretenimiento no quiere que la cosa quede ahí, y ha solicitado que la información que se obtenga por esta vía pueda usarse también para luchar contra la piratería discográfica. | Sigue el artículo en El País >>

No quiero ni pensar que será de nuestra privacidad y derecho a la intimidad reconocidos en el art. 18 de la Constitución Española y en los artículos II-67 y II-68 de la Constitución Europea, si resulta que al final, la Ley de Trazas para luchar contra el terrorismo, sirve para que empresas privadas utilicen nuestros datos personales con fines persecutorios, hoy, comerciales mañana y quién sabe. Es por ello que urge una llamada de atención a todos los eurodiputados que nos representan en Europa gracias a nuestros votos, para advertirles que peticiones como la realizada la semana pasada por las discográficas [.DOC] con objeto de permitirles el acceso a dichos datos para utilizarlos contra la lucha de la piratería, (que según ellos, y sólo ellos, financia al terrorismo), están fuera de la legalidad, de los fines de dicha ley, y lejos de los intereses y derechos de la ciudadanía.
SEÑOR/A
(Poner aquí nombre y apellidos)
EURODIPUTADO/A. BRUSELAS.

Estimado/a señor/a (Poner aquí nombre)

Los ciudadanos vemos con preocupación en los últimos tiempos que en la Eurocámara nuestros representantes aprueban medidas de seguridad en relación con las amenazas terroristas internacionales, que pueden afectar nuestra libertad como ciudadanos puesto que instrumentan la posibilidad de un ejercicio de control policial invasivo para con nuestra privacidad a nada que exista una mínima extralimitación. Y son normas que parecen allanar el camino para que ello suceda, en tanto que el legislativo nos parece que ha decidido trabajar sobre una filosofía abandonada del espíritu garante que para el derecho y las libertades debe ser el norte de toda acción gubernativa en democracia; todo ello, entendemos, en nombre de nuestra seguridad.

Asistimos con preocupación ante las posibilidades que ustedes están abriendo para que en una sociedad enórmemente variada y gestionada desde instancias regionales de toda diversidad a lo largo del territorio continental, nuestra privacidad se pueda llegar a ver amenazada y nuestra libertad pueda padecer retrocesos muy significativos; nuestra libertad es un bien precioso.

Parece como si fuera para ilustrar la amenaza que nos preocupa, recientemente conocemos por los medios de comunicación que reciben ustedes propuestas desde algunas grandes corporaciones para obtener de ello un provecho económico de interés privativo: nos cuentan en prensa que las grandes discográficas desean utilizar a beneficio propio los datos de nuestras comunicaciones almacenados, según norma aprobada por el «Comité de Libertades Civiles» para luchar contra el terrorismo, y que así lo han solicitado a todos ustedes en cartas dirigidas a cada europarlamentario. No deben permitirselo bajo ningún concepto. Porque entonces, no quedaría sombra de duda sobre el enorme ataque a las libertades de los ciudadanos europeos, si ustedes permiten al gran capital entrometerse en nuestras vidas privadas; ¿qué argumento les quedará para defender que la medida se adopta por nuestra seguridad? Ninguno. ¿Qué confianza de los ciudadanos merecerán si acceden?

Como ciudadano representado, tanto por el derecho que me asiste a hacerles una solicitud, como el que se lo permite a las empresas privadas, quiero hacerle llegar mi humilde exigencia para que reflexionen sobre las inquietudes mostradas en esta carta. La legitimidad con la que he planteado los problemas inherentes a las propuestas privadas de abusar de la desgraciada situación internacional pagada con algunas de nuestras muy queridas vidas, con fin de acceder a datos sensibles para beneficio personal, está amparada por la escasez de réditos politico—económicos que el firmante obtendría.

Espero, le ruego, acepte la invitación a zanjar sin «medias tintas», con contundencia y definitivamente la presión que están ejerciendo sobre nuestros dirigentes y tranquilicen a la sociedad, asegurando que sólo se tendrá acceso y se podrá utilizar dicha información en casos concretos de terrorismo.

Atentamente,

(Firma, firmado y DNI)
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