Demonizando Internet, ahora Canal Sur

Otra vez ha vuelto a ocurrir, no han pasado ni 24 horas y otra televisión vuelve a meter en la coctelera de la desinformación la pedofilia, el terrorismo, phishing, estafa y la descarga de música y películas para hablar una vez más de Internet. Esta vez, con motivo de unas jornadas sobre criminalidad informática dirigida a fiscales y policías, se asegura que el delito más común en Internet es la pedofilia, cuando no es así, eso sí, sí es el más escabroso y el que te asegura el contenido de una noticia interesante, sin contar que gracias, precisamente a Internet, se está descubriendo a todos esos indeseables pervertidos. Pero no todo termina ahí, hay más...
Para reducir riesgos se recomienda no utilizar software pirateado ni realizar descargas de música o películas en la red. En ocasiones ocultan programas, llamados troyanos, que instalados en el ordenador pueden vaciar cuentas corrientes o destruir el sistema informático.

Nuevamente se mezclan churras con merinas, phishig con descargas de música ¿?, y lo que es peor, ya ni diferencian entre los que comparten por el emule de los que compran en iTunes. Todos son piratas que financian el ciberterrorismo, la pedofilia y el saqueo de las cuentas bancarias. Y se quedan tan a gusto. De hecho la manzanita de Apple tiene forma de bomba, ¿no se habían dado cuenta?

No quiero parecer un confabulador, pero como dije en el anterior apunte, las televisiones andan un poco nerviosas porque los datos de audiencia juvenil no les cuadra. Entre los estudios, los colegas y algún que otro deporte, el poco tiempo libre que les queda a los chavales no lo dedican a ver la tele, sino a navegar y comunicarse por Internet. De continuar esta tendencia que ya se está produciendo en la prensa escrita, el trasvase de publicidad será sólo cuestión de tiempo, y si no, que miren a YouTube para entender lo seria que puede ser la amenaza. La guerra está declarada, y la consigna muy sencilla, convertir Internet en un estercolero nauseabundo que repugne a la gente hasta tal punto de suscitar la vergüenza pública por tan siquiera tener un línea ADSL. ¡Qué ingenuos!!