El enigma de la media no representativa

Este mes llegó una vez más la factura del agua y como tantas otras pasaba de los 30 euros, para ser más exacto, 36,02 euros. Uno que es muy meticuloso con lo que paga y bastante concienciado con la sostenibilidad medioambiental, se pone a indagar si lo que paga es lo correcto y si lo que consume está dentro de lo que debería ser. Así que no quedaba más remedio que realizar diversas consultas sobre el tema en Internet y sin salir de Granada y de la empresa que me suministra el agua, me encuentro con una página donde se aclara de forma precisa el consumo medio de una familia granadina integrada por cuatro miembros. 21 m3, justo el consumo bimestral de mi última factura, lo que en cierta medida me alivia al saber que realizo lo que se denomina un "consumo responsable".

Sin embargo mi sorpresa viene al examinar detenidamente la factura y observar que Emasagra penaliza a todas aquellas familias que realizan un "consumo responsable", dado que su facturación, en tramos para discriminar y penalizar el derroche, considera que exceder en más de 20m3, un punto menos del consumo medio en un bimestre, es, cuanto menos, todo un lujo despilfarrante. ¿Alguien me puede explicar esta incongruencia? La consecuencia directa de este desfase se traduce en facturar el exceso de consumo con un recargo que triplica la cuota ordinaria, de 0,3038 a 0,9491 céntimos por m3, extensible a otros conceptos que se imputan en la factura.

Lo curioso de todo esto, es que cuando uno no consume ni una gota de agua, Emasagra te factura, por razones de viabilidad económica, 6m3 por la cara. Quiere esto decir, que para colaborar con la sostenibilidad medioambiental y económica, habría que consumir entre 7 y 20 m3 de agua cada bimestre, todo un reajuste acuático para una familia de cuatro miembros, que por cierto, no es considerada familia numerosa para conseguir una bonificación del 30% en el recargo por exceso de consumo. Pero bueno, no todo son malas noticias, por lo menos nos queda el alivio de saber que el agua sanitaria es 1.000 veces más barata que la embotellada.