"El que no se adapte, a la puta calle"

Así de explícita fue la respuesta de Fernando Jáuregui ante la pregunta de un periodista sobre el futuro del periodismo y el reciclaje de los profesionales del medio a las nuevas tecnologías. "Ha llegado la hora de la transición en la carrera periodística" continuó, "al igual que en la política, el ejército o la abogacía". Con estas declaraciones el director de la publicación digital diariocrítico.com, resumía las jornadas de debate sobre el futuro del periodismo digital que tuvo lugar recientemente en Valencia, donde se ha tratado de buscar respuestas y salidas al inevitable cambio que llama ya a las puertas de todas las redacciones de papel.

Y es que las alarmas han saltado con las últimas cifras de audiencia en la prensa escrita, con caídas generalizadas entre el 5 y 15 por ciento. Datos que ya se anunciaban con lo que llegaba desde el otro lado del Atlántico y de la mismísima Europa. Una tendencia ya, irreversible, que irá a más con la más que previsible incorporación y trasvase de nuevos lectores a las ediciones digitales. El futuro es por tanto incierto y difícil para el formato tradicional del papel, cuya fecha de caducidad ya ha sido establecida por el profesor Philip Meyer en el año 2043. Pero las malas noticias no acaban aquí, suman y siguen, como las negativas connotaciones ecológicas que supone la utilización del papel entre el público joven, el cual, dicho sea de paso, sólo entre un 2 y 5 por ciento, compra diariamente la prensa. Además, la irrupción de la televisión digital unido al completo cableado de las ciudades acabará por llevar Internet al televisor, incrementando notablemente el público potencial con acceso a este medio del 35% actual, a prácticamente el 90%. Audiencia que sin las necesidades formativas, técnicas y económicas que suponen una conexión actual a la Red, podrá consultar la última hora desde el mando de su televisor.

Con este panorama es compresible que el periodista que no evolucione se quedará fuera de juego. Es más, según Fernándo Jáuregui, en su periódico, como en tantos otros, no admite a nadie que no tenga conocimientos multimedia y sea incapaz de publicar su noticia en Internet; lo que pasa no sólo por el conocimiento de elementales lenguajes de programación hipertextual, sino también por el manejo de los instrumentos tecnológicos que posibilitan la integración multimedia. "El futuro ya está aquí, y el que en cinco años no se capaz de asumir este reto debería plantearse seriamente su jubilación", aseveraba Jáuregui en la ponencia que tuvo lugar en el periódico IDEAL.

Convergencia compartida

La necesidad de adaptarse a los nuevas exigencias digitales no sólo afectan directamente a los periodistas, sino que también implican a otros profesionales relacionados directamente con el medio como los publicistas, creativos y comerciales. La publicidad, la otra gran asignatura pendiente de los medios digitales, supone la base financiera de cualquier negocio editorial de carácter informativo y que ahora, con la gratuidad de los contenidos, cobra mayor protagonismo como variable estratégica de este medio. En el último semestre la facturación de publicidad en Internet se ha visto incrementada en un 90 por ciento, a pesar de que aún no llega a suponer ni tan siquiera el 5 por ciento del volumen total de facturación publicitaria en el resto de medios. Sin embargo esta tendencia no se va a sostener por mucho más tiempo ya que todos los analistas coinciden en un inminente trasvase de la publicidad de los medios impresos a los digitales tal y como ya está ocurriendo en Estados Unidos. El flujo, por tanto, se invertirá y con ello los ingresos de uno a otro medio.

Parece por tanto más que evidente que los profesionales publicitarios y comerciales tienen tanta responsabilidad como los periodistas, lo que implica que para garantizar la sostenibilidad de sus negocios, e indirectamente de los digitales, tendrán que estar obligados a formarse para estar a la altura de las nuevas exigencias publicitarias que impone Internet, tanto en los formatos como en el diseño de las creatividades. Sin esa convergencia difícilmente podrán conseguir llevar el mensaje de sus clientes a los lectores trasvasados a la ediciones digitales por lo que sería más que previsible un colapso total tanto de unos como de los otros.

Toca por tanto innovar, acabar con la foto fija y buscar la interactividad del lector en la publicidad, sin contar que todo ello pasa por dominar la nueva jerga lingüística (banner, CPM, clicksthrus, yield...) y lo que es más importante, el atrevimiento a mostrar resultados reales de la efectividad de una campaña a sus clientes, de forma precisa y clara. La publicidad, eso que va junto a la noticia, es signo de independencia, solvencia y credibilidad del medio, sin ella, por muy molesta que pueda llegar a ser en ocasiones, difícilmente podrá continuar un medio digital.