Cambio climático y catastrofismo

Que existe el cambio climático, por supuesto, lo mismo que existe el Sol. Es más, siempre ha existido y ha sido un fenómeno inherente a la evolución de nuestro planeta. Ahí están las glaciaciones y los vestigios de nuestros antepasados. Pese a las adversidades climatológicas y la escasez de medios para afrontarlas, sobrevivieron. ¿Por qué ahora tiene que ser diferente? ¿Por qué ahora y no antes, no sólo la humanidad, sino también el planeta está en jaque mate?

El cambio climático se ha convertido de la noche a la mañana en el problema más importante de la humanidad por encima de otros "problemillas" como el hambre, las guerras o la propia sostenibilidad mundial. No pasa día que algún medio no toque el tema; que algún lobby haga su particular dramatización del fenómeno; que algún desastre natural no sea achacado al cambio climático; que la playa desaparezca, que alguna huerta se seque; que el hombre sea el malo de la película cuando en él está la solución.

La situación ahora parece no ser la misma que antaño a pesar de los avances de la humanidad. El calentamiento global, que nadie sabe bien a dónde puede llegar, tiene todos los indicios de convertirse en el Apocalipsis de la raza humana. Cualquier predicción sobre sus consecuencias acaban en un rosario de desastres naturales en el que inevitablemente el hombre está llamado a sucumbir. Ya no se trata de dar un toque de atención, sino directamente de aterrorizar con inundaciones, huracanes, sequías, hambrunas, enfermedades y cualquier desgracia capaz de mermar la población de la misma manera que lo hizo la peste negra en la Edad Media.

Y claro, como no podía ser de otra manera, ante las adversidades siempre surge el héroe. En esta ocasión disfrazado de Ecoprofeta dispuesto a predicar un nuevo evangelio de la salvación con recetas de marketing. No sé si ello servirá para que el hombre tome conciencia de que es una pieza más de un organismo llamado Gaia al que hay que cuidar. Lo que sí estoy seguro, es que más de uno, bajo un sayo verde, ya ha encontrado la manera de sacar rédito del miedo vendiendo soluciones y ofreciendo voluntades que no van a evitar lo inevitable.

Es necesario que el debate del cambio climático se afronte de una manera más seria y rigurosa si de verdad se tiene intención de concienciar a la humanidad sobre los cambios venideros. Hay que abandonar la dramatización del fenómeno y poner soluciones. Dejar a un lado las predicciones alarmistas sin fundamento científico. Desterrar la idea de culpabilidad del hombre en un fenómeno, en el que como el ñu y el cocodrilo que se lo zampa, influye pero no de forma determinante. Es hora de empezar a poner todas las cartas sobre la mesa y explicar una a una porque se pasa de un estado a otro. Como el CO2 influye, pero también como los ciclos solares y las variaciones del eje de rotación son decisivos entre otras variables.

Mientras tanto, sigamos cuidando de nuestro organismo para hacerlo más saludable y habitable con un comportamiento responsable, sostenible y solidario. Gaia nos necesita tanto como nosotros a ella. Y todos, hasta los que se mueren de sed y hambre, son inprescindibles para encontrar mañana las soluciones.