'Peak oil': El ocaso de nuestra era

Desde el Neolítico hasta la Revolución Industrial, el hombre ha creado una civilización que la historia ha dividido en eras. Cada una se inició con un hecho relevante y finalizó con otro más o menos glorioso que el primero. El hombre de hoy sabe donde empezó la actual era que vive, pero desconoce en qué momento concluirá. Eso lo decidirá la historia. Sin embargo, y en vista de los recientes acontecimientos, no está de más hacer una predicción sobre el fin de una etapa que ya toca a la puerta.

El acontecimiento relevante que marcará el fin de nuestra actual era ya tiene nombre: 'Peak Oil'. Su fecha determinada aún se discute entre los expertos analistas y estaría comprendida entre el 2010 o el 2030. Una u otra, queda más que claro que no van a ser los hijos de nuestros hijos los únicos que padezcan sus consecuecias. Claro que, si el hombre ha sido capaz de inventar la rueda y alterar el clima mundial, por qué no iba a ser capaz de evitar lo inevitable. Aún queda por reinventar el futuro y esperar a ver que pasa.

¿Y qué demonios es eso del 'Peak Oil? Pues ni más ni menos que el fin de un recurso energético barato que ha posibilitado a la humanidad protagonizar el mayor desarrollo industrial y tecnológico de su historia: el petróleo. El problema en sí no radica en el agotamiento de éste, sino en la carencia de alternativas energéticas que sean capaces de remplazarla en términos de poder energético, movilidad y coste.

La predicción está basada en un modelo conocido como la Curva de Hubbert desarrollada en principio para analizar la productividad de los pozos petrolíferos. Lo curioso de este modelo es que fue capaz de predecir el tope de producción petrolífera para Estados Unidos con quince años de anticipación, y con cuarenta y cinco para todo el mundo. La primera la clavó, la segunda no del todo, pero aún así y tras la crisis 73, su modelo es, cuanto menos, el que mayor consenso genera entre los economistas.

¿Y todo esto a dónde nos lleva? ¿A apagar la luz y utilizar menos el coche? Demasiado tarde para ello. Salvo que una innovación tecnológica de última hora lo evite, lo más que probable será un futuro nada halagüeño donde el crecimiento económico sufrirá una brusca recesión mundial, con todas sus consecuencias.

La pregunta no es por tanto si podemos ahorrar más o menos energía, o si vamos o no a ser protagonistas de este cambio, o de si somos o no unos agoreros. Todo eso ya está contestado. La gran incógnita es si vamos a ser capaces de afrontar esta nueva era de carestía energética sin ocasionar un baño de sangre de proporciones bíblicas.
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