Detalles que pasan factura

Pasar una semana en la costa granadina durante el mes de agosto en uno de los más confortables hoteles de la provincia: 700 euros.

Degustar la exquisita gastronomía de la tierra en las principales tascas y chiringuitos: 50 euros.

Salir del hotel para darte el primer chapuzón del verano en la playa y encontrarte con esto:




No tiene precio, ni peor repercusión para el fomento del turismo en nuestro litoral. Sobre todo, si para colmo, te encuentras también con esto.

Parece increíble, que después de gastar miles de euros en promocionar la Costa Tropical en todos los rincones de Europa, se descuiden detalles tan importantes como la limpieza de las playas. De nada sirve ofrecer los mejores y más modernos hoteles, o esforzarte en reducir las distancias con autovías y vuelos internacionales, porque aunque tengas el mejor clima, la mejor comida y hospitalidad, todo, absolutamente todo, caerá en saco roto, si el mayor atractivo y reclamo del turista presenta una lamentable imagen que en absoluto invita a su disfrute.

No sé ni cómo ni cuándo se pondrá fin a un problema ya no sólo estético, sino también de salud pública, para evitar que las playas granadinas acaben enturbiadas con deshechos orgánicos. Se me ocurren a bote pronto medidas como barcazas de limpieza, redes marinas, aunque ninguna mejor como la canalización y depuración de los colectores. Mientras la solución se deja esperar, los hosteleros seguirán despidiendo a trabajadores porque año tras año pierden clientela, y los veraneantes “sanitex” seguiremos resignados a esperar que la marea se lleve la porquería a la playa vecina para poder darnos un chapuzón. Si es que apetece, porque, ¿a quién le recomendarías esta playa?