La crisis de los cuarenta

Unidos en el atardecer


Hay un momento en nuestras vidas que suele coincidir con la plena madurez, en la que urge dar respuesta a una simple pregunta: ¿somos lo que soñamos? En la mayoría de los casos y en consonancia con nuestras exigencias, no existirá una respuesta satisfactoria, pero el problema no es la ausencia de ella, sino el estar preparados para encajar que la vida no es lo que una vez imaginamos.

Hablaba hace poco con un amigo al que le ha llegado esta crisis con adelanto, que hacía muchos años que dejó de ser feliz. Su única ilusión en su vida era volver a recuperar la sonrisa. Me comentaba que estaba cansado de fingir ante los demás lo bien que le iba cuando realmente era un infeliz. “Cuando me levanto por las mañanas - me decía - siempre elijo ser feliz como me enseñaste, pero no sé por qué, cuando llega la noche siento un gran vacío en mi vida“. Y así un día tras otro sin encontrar sentido a todo esto y teniendo la impresión de que el tiempo se le escapa sin haber realizado tantas cosas que aún están pendientes.

Sensaciones que a más de uno les resultará bastante cercanas, porque en este ecuador de la vida es cuando realmente tomamos conciencia de nuestra propia mortalidad. La juventud se escapó. El cuerpo da sus primeros signos de ello y surge la ansiedad por recuperar el tiempo perdido antes de que la vejez llame a nuestra puerta. Una etapa complicada si se cae en el error de tirar por la borda todo lo logrado con tal de cumplir aquello que jamás se consiguió y que ahora, por muchas excentricidades que se comentan, tampoco se alcanzará y, además, pasarán una factura cara a nuestra estabilidad emocional.

Soñar es fácil cuando no se le pone puertas a la realidad. Soñamos de jóvenes y razonamos en la madurez. Con la perspectiva de la experiencia que se alcanza en esta etapa, hay que tratar de valorar positivamente cada uno de nuestros logros y jamás caer presa de las ilusiones no cumplidas. Quitarle importancia a ello, aceptar lo que somos y marcarse nuevas metas nos hará volver a sentirnos protagonistas de nuestra vida.