Razones para celebrar San Valentín

Razones para celebrar San Valentín
Todas las causas buenas tienen un día marcado en el calendario, y el amor es una de ellas. :: PEXELS

Se acerca la fecha del 14 de febrero y como viene siendo habitual, la televisión empieza a inundarse de anuncios con miles de regalos y propuestas para sorprender a tu pareja en el Día de los Enamorados. No es una festividad cualquiera como tantas que se celebran a lo largo del año. La de San Valentín simboliza algo tan universal, humano y emocional como es el amor a otra persona. El privilegio de sentirse querido y tener el placer de amar es un regalo de la vida digno de celebrar, porque no sólo se comparte la felicidad de tenerse el uno al otro, sino que además se ensalzan los mejores sentimientos que tan bien nos hace sentirnos con nosotros mismos, y cómo no, con nuestra pareja. Razones más que suficientes para dejarse de excusas simplistas y comerciales y unirse a la fiesta. Todos estamos invitados, se tenga o no pareja.


Cierto es que el amor y el cariño se demuestran día a día, pero no por ello hay que desaprovechar la ocasión para hacer algo especial una vez al año. Todas las buenas causas tienen un día marcado en el calendario para visualizarlas, y el amor es una de ellas. Por eso, el Día de los Enamorados es un día perfecto para reafirmar el compromiso, sorprender a nuestra pareja, y sobre todo, para dejar la rutina y dedicarse el uno al otro. Así de sencillo. Si aún te quedan dudas, aquí te dejo cinco razones para unirte:


  1. Porque te importa

    Tu pareja es lo más importante que te ha pasado por la vida. Juntos empezasteis un bonito proyecto que os ha llevado a donde estáis ahora. Muchas cosas buenas y malas han ocurrido durante la travesía, pero sólo una ha permanecido siempre a vuestro lado para manteneros unidos, y no es otra que el amor. Por eso, se merece que este día no pase desapercibido, y lo aproveches para celebrar que ambos sois lo más importante de vuestras vidas.

  2. Porque es una excusa perfecta para escaparse

    Si no tenéis hijos tal vez no entendáis esta razón. Los que ya están inmersos en la vida familiar saben perfectamente que los tiempos se acortan con la prole, y apenas queda tiempo para dedicarse uno al otro al final del día. Por eso, el Día de los enamorados es un motivo perfecto para dejar a los peques con los abuelos y disfrutar de la intimidad. No hace falta salir a un restaurante, o viajar a un lugar romántico, basta con disfrutar de la plena compañía de la pareja sin nada que interrumpa.

  3. Porque nos gusta sorprender y que nos sorprendan

    Lo mismo que si fuera nuestro cumpleaños, y más cuando se vive en pareja. Sabes que la fecha está ahí y cuanto más se aproxima, más se acrecienta la ilusión que produce sorprender a tu pareja, y a la vez, que te sorprenda a ti. Va con nuestra condición y es inevitable no ser presa ella. Todo ello saca lo mejor de cada uno y si duda alguna, las sensaciones que despiertan no sólo avivan la llama del amor, sino que además armonizan nuestra estabilidad emocional y psíquica.

  4. Porque es la ocasión perfecta para vestirse de rojo

    Sí, que lo sepa todo el mundo, que andas enamorado o enamorada, y que eres feliz por ello. Y qué mejor manera de demostrarlo que vistiendo una prenda roja, la misma que evitas ponerte todos los días porque no encuentras más combinación que unos vaqueros azules, y te cansa. Y qué decir de esa corbata que sólo te pones en las bodas. Y sí, es una ocasión única para llevar ese conjunto de ropa interior rojo pasión que te compraste para empezar el año con amor. Sin duda alguna San Valentín se viste de rojo y nosotros no le vamos a llevar la contraria.

  5. Porque olvidarte es un marrón

    Aunque sea la última razón, no por ello es la menos importante. Olvídate de tener un detalle con tu pareja ese día, y con toda seguridad, te será recriminado. Lo mismo se queda en un simple reproche, pero por qué tentar al destino con algo tan delicado como los sentimientos, cuando realmente, no cuesta nada. ¡Piénsalo bien!

¿Quién fue San Valentín?

Monumento a San Valentín en Almería
Monumento a San Valentín en Almería, donde los enamorados sellan su amor con un candado. :: PHRANET

Llegado a este punto cabe preguntarse por el protagonista de este día, San Valentín. Según cuenta la leyenda -no está demostrada su existencia-, se trató de un sacerdote romano que vivió en tiempos del emperador Claudio II, y cuyo delito capital fue casar a los soldados a pesar de la prohibición expresa del emperador. Para Claudio II, la valentía de un soldado quedaba seriamente comprometida cuando éste tenía esposa y familia. Por ello ordenó que ningún miembro del ejército romano pudiera contraer matrimonio con su prometida y, mucho menos, engendrar una familia. Los soldados debían servir a Roma y a nadie más.

El celibato impuesto por el emperador no tardó en crear malestar entre las filas que no dudaron en saltarse la ley imperial, encontrando en el presbítero cristiano Valentín, el aliado perfecto para contraer matrimonio en secreto. Cuando la rebelión militar llegó a oídos del emperador, éste no tuvo miramientos y cortó por lo sano el origen de la misma, ordenando la decapitación inmediata del sacerdote Valentín, un 14 de febrero del año 269.

Tuvieron que transcurrir varios siglos para que la figura de Valentín fuera santificada por el papa Gelasio I como patrón de los enamorados. De esta manera, el 14 de febrero quedó marcado en el calendario como el día de San Valentín, sustituyendo la celebración pagana de Lupercales que rendía culto a la fertilidad femenina, y cuyo ritual no era del agrado de la Iglesia. La nueva onomástica de San Valentín como patrón de los enamorados encontró un gran respaldo en la corte francesa del siglo XIV, y posteriormente se popularizó su celebración en el Reino Unido, donde se añadió la costumbre de felicitar el día con un regalo, -tarjeta ‘valentina’ dedicada o una rosa- a la persona amada. En el siglo XIX, la celebración se extiende por toda Europa y Norteamérica, llegando a nuestros días con un enfoque más comercial, pero sin perder su esencia, el amor.