Comienza nuestra cuenta atrás

No hay mejor baño de humildad que mirar una noche al cielo estrellado para darse cuenta de lo insignificante que somos para el Universo. Verse inmerso entre un manto infinito de millones de estrellas sólo me produce vértigo, tanto por las miles de preguntas que surgen sin respuesta alguna, como por la percepción de la insignificancia de nuestra presencia en el cosmos.

Hoy ha llegado a mis manos un estudio sobre nuestro astro rey, el Sol, una estrella que técnicamente acaba de recorrer la mitad de su vida para empezar su declive hasta agotar su hidrógeno. Una cuenta atrás que siguiendo fidedignamente las más elementales leyes físicas y químicas, concluirá dentro de 5.000 millones de años. Para entonces ninguno de nosotros estará aquí para contarlo, aunque no hace falta llegar para prever que todo cuanto el hombre ha hecho será destruido, borrando así cualquier huella de nuestra existencia en el Universo. Una civilización, que como otras en ese mar infinito de estrellas, desaparecerá sin más.

Sé que este artículo puede parecer alarmista por la millonada de años que quedan, y deprimente por el absurdo final que nos depara las leyes de la astrofísica, pero es que cuesta resignarse a que nuestro paso por el Universo se reduzca a polvo cósmico sin más. Creo que va siendo hora de empezar a plantear un objetivo no espiritual que de sentido a nuestra existencia.

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El Macrocosmos|Evolución y muerte de una estrella
Nasa|Staring at the Sun