Si tu jefe te desprecia, sonríe

Este verano llegó a mis manos un artículo periodístico que bajo el título "Escupir en el plato donde se ha comido", analizaba el comportamiento inadecuado del jugador camerunés Etoo con el Real Madrid, durante la celebración del campeonato de liga, que todos conocemos sobradamente.

El señor Gonzalo Martínez de Miguel, Director General de Infova y redactor del artículo, hace un desacertado paralelismo entre el mundo del fútbol y el mercado laboral para llegar a la indignante conclusión de que "quien insulta a su jefe ocultan su cobardía para abandonar su empleo", y concluye diciendo que si un trabajador no es capaz de asumir riesgos y perder privilegios debería estar eternamente agradecido a quien te da de comer, y añado yo, aunque te menosprecie, insulte, acose y golpee...

Siempre he pensado que las relaciones personales son recíprocas. La simpatía atrae simpatía y el odio más odio, así que si un empleado insulta o critica a un jefe por la espalda no es por gusto sino por correspondencia con el trato recibido. El hombre es un ser sociable y en su relación con el resto surgen discrepancias y encuentros que deben ser solventadas desde la igualdad y el respeto, dos principios que casi siempre son atropellados por quien ostenta el poder, surgiendo así el conflicto. Curiosamente, este es el perfil del Empresario Endiosado, que desde su Olimpo se cree en derecho divino de dispensar a sus empleados un trato vejatorio por el mero hecho de ser el dueño de un negocio, que por sí solo, no podría sacar adelante. Pero no todos son así, conozco a otros jefes con mucha educación, trato exquisito, que no contratan a pie de patera, que no roban a sus empleados con sueldos indignos y que sobre todo, no se irritan porque el personal trabaje a gusto. Casualmente, estos gozan de gran reputación, admiración y respeto, virtudes que otros prefieren vender al Dios Dinero, así que no me vengan con lecciones de moralidad y respeto quien interpone lo material sobre el hombre.

Por último, eso de perder privilegios o asumir riesgos lo dice uno cuando detrás tiene un patrimonio o un papi que afloje la cartera. Por un lado no me creo a nadie que diga que empezó de la nada, porque de la nada sólo se saca eso, nada, así que cómo voy dejar mi trabajo para montar un negocio sin dinero, ¿robando?. En cuanto al "juego" de buscar otro trabajo, el cual lo regalan en las ofertas de enero y agosto, creo que no hace falta recordar que el mercado laboral actual está totalmente oligopolizado por la patronal, por lo cual nunca se puede pactar en igualdad de condiciones y por ello el empresario acaba sacando siempre tajada del puesto que contrata. Con la actual tasa de paro y la precariedad laboral que hay, resulta cuanto menos insultante responsabilizar al trabajador de su falta de iniciativa para cambiar empleo y del resentimiento, la inoperancia y prepotencia de su jefe, y máxime, cuando no se gana lo que gana Etoo.