¿Qué precio tienen las ideas?

Una sociedad vale lo que valen sus ideas... si nos las cobran ¿quién accede a ellas?

Las comparaciones son odiosas y en el aspecto que nos ocupa, la cultura, aún más. Las ideas forman conceptos, los conceptos, teorías, y las teorías acaban formando la ciencia, el pensamiento y la cultura de un pueblo. Si el Ministerio de Cultura considera que robar las ideas es todo aquello que facilita el acercamiento del pueblo a la cultura, yo soy el primer ladrón. Si el Ministerio de Cultura no entiende que el saber y el gozo intelectual no deben tener precio, es que han perdido el Norte del socialismo, cediendo a las férreas doctrinas del capitalismo donde todo, hasta el aire, tiene un precio que crea clases, los que pueden pagarla y los que no.

Si para la música y el cine cobramos como el que más, por qué no empezar a cobrar por leer en las bibliotecas, por qué no acabar con la educación pública y privatizar colegios y universidades, por qué no empezar a someter a las ideas a la leyes de la oferta y la demanda... por qué no cobramos por pensar. Las ideas, la cultura y su posesión no ocupan lugar. El hecho de que yo lea a Lorca o escuche una canción de los Beatle no impide que millones de personas lo disfruten a la vez, como el aire. Mi consumo cultural no excluye, no implica posesión material y por tanto no sería lícito pagar por algo que no poseo. Otra cosa diferente es que yo haga negocio con tus ideas, pero que yo sepa, nadie hace negocio por escuchar o tararear a Mozart, aunque el Ministerio de Cultura, SGAE y Cía. digan que sí.
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