Tu impresora te vigila

Una de las consecuencias que ha tenido la irrupción de las nuevas tecnologías en nuestras vidas ha sido la merma de la privacidad. Mantener el anonimato en las numerosas conexiones que realiza un usuario en Internet se convierte en una tarea cada vez más difícil, a pesar de los innumerables recursos que prometen conseguirlo

En marzo de 2006 un juez federal de California dictaminó que Google, el buscador número uno de Internet, tendría que entregar al menos parte de la información sobre sus usuarios que le fue requerida por el Departamento de Justicia de EEUU para luchar contra la pornografía infantil. Con esa sentencia se cerraba una disputa judicial en la que también estuvieron involucrados otros gigantes de Internet como Yahoo!, AOL y Microsoft. Sin embargo, la decisión judicial descubría un secreto a voces, el interés de los estamentos gubernamentales por acceder a los datos de los usuarios del ciberespacio.

La obsesión por controlar a la ciudadanía desde los gobiernos no es reciente sino que se remonta al 1888 con el primer caso de espionaje telefónico. Desde entonces, tanto la técnica como los procedimientos para monitorizar las variables que determinan el ejemplar comportamiento del vecino, han evolucionado hasta niveles inimaginables.

Impresoras cotillas

Los tentáculos del control del "Gran Hermano Gubernamental" parecen no tener límites, tal y como denuncia la Electronic Frontier Foundation (EFF), que descubrió que los fabricantes de impresoras, siguiendo las recomendaciones del Gobierno de los EEUU, incluyen una nueva tecnología que permite introducir información subliminal en cualquier documento impreso, que revela datos como el número de serie, modelo, código de barras o lugar de venta, entre otros contenidos que aún quedan por analizar.

Cualquier usuario puede comprobar la existencia de este código iluminando el documento con un haz de luz azul y una lupa de diez aumentos. Si su impresora es láser y es una de las incluidas en la lista elaborada por la Fundación, verá unos pequeños puntos amarillos impresos que permiten la identificación total del documento y su impresora. El tamaño minúsculo de estos puntos que cubren menos de una milésima parte de la página, junto con la combinación de colores, (amarillo sobre blanco), hacen que estas marcas sean invisibles a simple vista.


El objetivo primario de este código secreto está en detectar y poder realizar un seguimiento de falsificaciones documentales como el papel moneda. Son ya varios los gobiernos que vienen apoyando esta "medida de control" entre los que se encuentran países europeos, como ha reconocido recientemente el gobierno alemán.

Flecos jurídicos

Lo que en principio parecía una acertada medida de seguridad para evitar el fraude, ha acabado por despertar numerosas reticencias desde determinados colectivos jurídicos, que manifiestan que "este tipo de defensa les deja indefensos" si no existe un marco legal. Para empezar, solicitan que, como mínimo, los consumidores tengan conocimiento de esta medida a la hora de adquirir la impresora. Además no estaría de más que los usuarios pudieran deshabilitar esta opción si así lo desean, dado que la actualidad intentar extraer el chip que deja las marcas conllevaría la destrucción del equipo.

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palomallenaza.com: Impresoras cotillas
Apeiron: Algunas impresoras firman los documentos