El Niño de las Pinturas



Hace aproximadamente un año uno de los escultores más reputados del momento, Igor Mitoraj, visitaba Granada con su nueva colección "El mito perdido", una selección de esculturas que evocaban el pasado clásico. Su presencia durante los meses que permaneció en la calle tuvo una excelente acogida por todos los granadinos. A la gente le gustó la idea de pasear por la calle como si lo hiciera por un museo. Y ese era el objetivo de esta exposición, «romper las barreras entre el ciudadano y el arte».

Su idea de llevar el arte a la calle es algo que saben muy bien los graffiteros como El Niño de las Pinturas y otros artistas anónimos que saben convertir un muro abandonado en una pieza cargada de contenido emocional o reivindicativo. Sin embargo, este tipo de manifestación artística no cuenta con una aceptación social generalizada, en parte motivado porque bajo el término graffiti se engloba otras expresiones de protesta que nada tienen que ver con el arte. Que el graffiti, y sobre todo, el que ofrece los muros de nuestra ciudad es un reclamo cultural más, lo saben todos los turistas que visitan Granada e inmortalizan estas obras de clara inspiración dadaista en sus álbumes digitales.

Quizás sea cuestión de esperar al Mitoraj del graffiti para cambiar el concepto, mientras tanto os recomiendo a nuestro artista local y su reciente exposición "En el bar y en la calle" que se exhibe en los garitos del Realejo. Para los que no puedan venir por aquí, mis compañeros de IDEAL han preparado un excelente especial donde se puede apreciar la grandeza del El Niño de las Pinturas.