El disco más caro del mundo

Si vives en Estados Unidos y se te ocurre la inocente idea de compartir 24 canciones en internet, deberías saber que estarías cometiendo un delito mucho mayor que por ejemplo, irte a una gran superficie, robar no uno, ya puestos, veinticuatro discos, y difundirlo por la emisora de tu colega. Ni tan siquiera sería comparable con otros delitos como apalear a un profesor, acosar sexualmente a una chica, sustraer un coche, amenazar de muerte a un Bush, quemar la bandera e incluso robarle a una anciana el bolso. ¡Qué va!, como se te ocurra utilizar la burrita, ve preparando 9.250 dólares por cada canción que pongas en la red.

Eso es lo que le ha pasado a una joven internauta de Minnesota que tendrá que pagar 158.000 euros por compartir 24 canciones en internet. En palabras de Richard Gabriel, principal abogado de la acusación, con esta sentencia se pretende enviar a la población el mensaje de que descargarse y distribuir material con derechos de autor no está bien. Luego, si acaso, hablamos de algunos principios del derecho como la proporcionalidad y racionalidad de las leyes que los miembros del jurado parecen no haber oído hablar de ellos. Es lo que tiene este tipo de institución popular, que además de no estar capacitados jurídicamente para determinados juicios, son carne de cañón de la sugestión. A las películas de Hollywood me remito.

Supongo que después de este circo mediático, a más de uno por estos lares se le estará poniendo la cara de Gilito, pensando la manera de embaucar a los políticos para que nuestra ley se parezca más a la del otro lado del charco. Espero que el refrán de las barbas del vecino no se cumpla y la cordura legal prevalezca en nuestra tierra. De lo contrario, la pesadilla de los españoles ya no será su hipoteca, sino su conexión a internet y las 200 canciones de su MP3.

PD: A pesar de que mis amigos digan que soy idiota, a pesar de que ya no conozca a nadie que compre música, a pesar de estas cosas, algún día contaré porque yo sigo comprando música y cómo la opinión de algunos músicos han influido directamente en mis preferencias. Eso será otra historia.