Ya tengo mi Ubuntu 7.10


Han sido rápidos y encima sin costarme un céntimo. La tenía instalada desde el pasado 19 de octubre pero me apetecía por primera vez tener el disco original de la última distribución, séptima y camino de la octava, que en esta ocasión ha dedicado a un chimpacé asiático que los debe tener bien puestos, Gutsy Gibbon.

Las primeras impresiones, como siempre, son buenas, pero en esta ocasión mucho mejor. Para empezar ya existe compatibilidad de escritura con discos NTFS, lo que permite trabajar desde un mismo directorio Windows sin tener que duplicar la información. Para mí es fundamental dado que tengo los dos sistemas operativos instalados. La segunda gran baza de esta distribución es la compatibilidad total con cualquier tipo de impresora. Ahora puedo imprimir mis fotos en mi Kodak Printer Dock. La parte multimedia se ha currado esta vez bastante y se nota sobre todo en la estabilidad del Totem, que antes me petaba cada dos por tres. Por último, la instalación de plugins como el Java o el reproductor de Flash se han simplificado enormemente, aunque para estas cosas y los códecs, sigo utilizando Automatix 2. A nivel ofimático, sensacional, OpenOffice está insuperable. Más novedades, aquí.

Cosas que echo de menos. Por ejemplo un buen y sencillo editor de vídeos. El Kino y el Avidemux se quedan algo cortitos, y es una de las razones, junto a Photoshop (lo siento Gimp pero no hay color), por las que me veo obligado a utilizar Windows. La segunda, un buen emulador de Windows para correr programas propietarios que necesito para mis tareas. El Wine se queda corto. CrossOver promete a nivel ofimático pero no me ofrece lo que necesito. La opción VMware Workstation 6 me parece carísima, y Parallels es una alternativa más económica que me recomiendan mis compis maqueros y que aún me queda por probar.

En resumen, buenas sensaciones a pesar de no poder migrar completamente aún de Windows a Linux.