"Si su hipoteca tiene más de seis años..."

"...prepárese para ahorrar" continúa el eslogan de uno de los productos financieros que ofrece el Banco Santander Central Hispano. El anuncio televisivo del mismo no pasa desapercibido por su mensaje sino que más bien despierta el interés por saber cómo diablos se la ingenia su protagonista para meter las monedas en un vaso con un preciso golpe en la mesa. "No es producto de la casualidad", comenta mientras cuela otra moneda más, como tampoco lo es el que sea seis, y no siete ni dos, el mínimo de años para beneficiarse de unas de las mejores hipotecas. Seis años, es decir, año 2002. ¿Alguien se imagina el porqué?

La razón parece ser muy clara: No queremos hipotecas de viviendas sobrevaloradas. O lo que es lo mismo, todas las hipotecas concedidas a partir del año 2002, corren el riesgo de que en caso de tener que ser ejecutadas, el importe del inmueble no cubra el montante de la hipoteca. El mensaje implícito no es demasiado retorcido ni producto de la mala interpretación, sobre todo después de conocer el borrador de la nueva Ley Hipotecaria, en la que se reconoce el derecho a las entidades bancarias a exigir al hipotecado un aval adicional en caso de que su vivienda se devalúe más de un 20 por ciento.

En resumen, que todo aquel que adquirió una vivienda a partir de 2002 hizo una mala compra. Que el valor estimado de lo que pagó de más puede rondar, en el mejor de los casos, el 20%. Para los que se embarcaron en esta aventura con la loable intención de crear un hogar, les queda el consuelo de disfrutarla con su familia y mucho esfuerzo. Para el que compró con la idea de invertir y aún no ha vendido, mal asunto. Sus inversiones inmobiliarias pueden acabar así.