Vendaval en Granada



Sólo faltaba que lloviera y soplara un poco más fuerte para que este vendaval se convirtiera en huracán. Sí, sí, como los que se ven por la tele arrasando todo. De hecho, en la provincia y la capital hubo numerosos destrozos y los teléfonos del 112 prácticamente quedaron colapsados por incidencias relacionadas con el fuerte viento.

No recuerdo haber vivido un día con tanto viento en esta ciudad desde que tengo uso de razón. Ayer Granada parecía Tarifa y no me hubiera importado haber ido a mi trabajo surfeando el asfalto si hubiese tenido una tabla y una vela en mis manos. Apuesto a que sería posible. Menos mal que todo quedó en eso, un vendaval, y lo podemos contar sin lamentar desgracias. ¡Hasta la próxima inclemencia climática!