Acertar con una pareja a los cuarenta

Conseguir una pareja sólo es cuestión de tiempo y paciencia
Aventurarse a los cuarenta años a encontrar una pareja estable que se amolde a tu forma de ser no es nada fácil. ¿A quién diablos le interesa una relación estable en plena crisis de los cuarenta? ¿No será mejor dejarse de ataduras y vivir la vida a tope? Si todos vamos a lo mismo, ¿para qué perder el tiempo? ¿Por qué no dejarse llevar?

Todos nos hacemos alguna vez estas preguntas y la respuesta suele ser la misma, vacío. Con el paso del tiempo y de rollos, tarde o temprano se llega a un callejón sin salida donde no hay nada. Lo que en principio parecía divertido y excitante, acaba por aburrir y sobre todo, decepcionar. Quien se quiso comer el mundo acaba por descubrir que ya ha sido devorado. Tal vez ése sea el momento de desandar el camino y volver a empezar con la compañía de alguien que dé algo de sentido a la vida.

Son muchas las ocasiones de rollo que surgen pero muy pocas las que realmente merecen la pena luchar por ellas. En el ecuador de la vida, en general, sólo quedan dos tipos de personas: divorciados y lo que no ha querido nadie. Elegir con ése "variado" género resulta de entrada complicado, pero no imposible. Para empezar, siempre habrá que contar con la excepción. Además, entre los divorciados no solamente hay verdugos, sino que además están las víctimas. Identificar correctamente a cada uno de ellos nos ayudará a no iniciar una relación con la persona equivocada.

¿Cómo saber si alguien no merece la pena?

  1. MALOTES Y CHICAS FATAL: ¡Huid! Los cuentos de príncipes son eso, cuentos. Que nadie se piense que va a cambiar a un golfete. Cada conquista es un trofeo y cuantos más, mejor. Qué decir de las chicas fatal, lo mismo. Si queréis tener una relación exenta de sobresaltos, evitarlas.


  2. CASADOS: Descubrir con el tiempo que estás con un casado o con alguien que mantiene una relación seria con otra persona es de por sí, un mal rollo. En principio, si no ha ido con la verdad por delante, la escapada es la solución más sencilla si no quieres complicaciones en tu vida y acabar como el eterno amante. Si aún así, las razones que nos da son convincentes, trata de forzar un compromiso para dejar de ser segundo plato. Empezar una aventura con alguien casado implica muchos riesgos a pesar de que se sepa de antemano. De cómo se afronte y los compromisos a los que se lleguen, la relación tendrá o no futuro.


  3. RECIÉN SEPARADOS: Nunca se sabe cuánto tiempo debe pasar para que una "víctima" de un divorcio esté totalmente recuperada. Lo que está claro es que un par de meses e incluso, menos de un año, no es tiempo suficiente. Si empezáis algo con alguien así, armaros de paciencia porque inevitablemente seréis su pañuelo de lágrimas y lo más seguro que paguéis más de un plato roto. No tiene porque salir mal, pero la experiencia demuestra que son pocos los casos que salen bien. No superar definitivamente el dolor de la ruptura y no tener tiempo suficiente para encontrarse a uno mismo, son dos razones de peso para que no funcione.


  4. RESENTIDOS: Hay gente que no supera las rupturas y acaba por proyectar todo su odio en los demás. Identificarlas es muy sencillo. Basta entablar con ellos una conversación distendida sobre cualquier tema y comprobar como tarde o temprano salen reproches de su expareja que hacen extensible al otro género sin distinción. La ofensa está más que servida y tú no serás una excepción. Son personas con autoestima baja que tratan de ocultar a base de menoscabar la de los demás y ello, más que beneficiarles, les aleja aún más de encontrar una pareja. Se encuentran solos y para evitarlo no dudan convertir en blanco de sus iras a las parejas de sus amistades. El objetivo es ganarse adeptos a su causa.


  5. YOGURCITOS: En los chicos no suele dar malos resultados y como terapia rejuvenecedora no falla, pero en las chicas, en absoluto. Si no queréis acabar desplumadas, no empecéis nada serio con un chico diez o veinte años menos que vosotras. Salvo excepciones, son eso, un postre.


  6. BUSCAVIDAS: El estatus social y adquisitivo es un atractivo más que mucha gente antepone a otras virtudes. Tratar de dar un giro radical a la vida a costa del patrimonio de otro es una tentación que está ahí. Sin embargo jamás hay que dejarse embaucar por ello ni permitir que otros lo hagan a nuestra costa. Ante todo, cada uno debe mantener su independencia, (trabajo, hogar y relaciones sociales). Valerse por sí mismos. Sopesar cuando una persona está con nosotros por lo que somos y no por lo que valemos no es fácil y requerirá dosis de sentido común. Evitar las ostentaciones ayudará mucho.


  7. SALVAVIDAS: En contraposición al "Buscavidas" se encuentra el "Salvavidas", personas conscientes de la erótica de su estatus social que no dudarán en utilizarlo para conseguir su "capricho" a costa de embelesarnos con detalles desmesurados. Su concepción materialista de la vida no les permite apreciar nada más allá de aquello que no le reporte satisfacción. En cuanto no se sientan complacidos, no dudarán en canjear su "inversión sentimental" por otra que le sea más rentable.


  8. ANTAGÓNICOS: No nos engañemos. La persona ideal debe ser lo más parecida a nosotros. Esto es una máxima en toda relación, antes, ahora y siempre. En la otra persona nos tenemos que ver reflejados de alguna manera. La química bipolar no funciona. Cualquier aventura con personas opuestas rara vez aportan algo positivo y será una pérdida de tiempo comprenderlas y que nos entiendan. Es tan simple como si no nos gusta el tabaco, trata de no dar con un fumador. En toda relación hay que buscar un punto intermedio de convivencia, y hacerlo con gente que sea más condescendiente con tus principios siempre resultará más sencillo.


  9. MENTIROSOS: El mundo está lleno de ellos y algunos son auténticos profesionales. Ninguno de ellos dejan de engañar a lo largo de su vida, simplemente aprenden a mentir mejor. Lo malo es que por muy buenos que sean, por muchas partidas que parezca que ganan, al final sólo la verdad se alza con la victoria en el juego. Los mentirosos suelen ser compulsivos y tarde o temprano pierden el pudor y comenten pequeñas mentiras en nuestra presencia con amistades y familiares. Desconfiad. No hay mentiras piadosas.


  10. PORQUE YO LO VALGO: Son fácilmente reconocibles y se da mucho entre personas que no han conseguido mantener una relación seria más de un año seguido. Están acostumbrados a vivir solos bien por elección o por imposición dada su peculiar forma de ser. Su ego suele ser exacerbado y su egoísmo va a remolque. No se trata de personas con una autoestima sólida, sino de personas que se creen con derecho a imponer sus criterios y forma de ser sobre los demás, y ello implica a la larga que te amoldes a sus exigencias. Expresiones como, "A mí no me cambia nadie...", "Quien me quiera que me acepte como soy..." deberían alertarte de que tal vez te encuentres con alguien así, y tenlo claro, van en serio. Si hasta la fecha no han conseguido entablar una relación seria, no son los demás los que fallan, son ellos.

A pesar de todo, según las estadísticas, a los cinco años, el ochenta por ciento de las personas que con cuarenta años tratan de rehacer su vida, lo consiguen. Sólo es cuestión de tener paciencia y sobre todo, dar con la persona correcta.