Cómo ligar con una mujer


'Love is in the air' por Zagher

Muchas son las ocasiones que nos encontramos ante el dilema de saber si gustamos o no a una mujer. Tantas como veces declinamos el envite por miedo al ridículo escénico. Los hombres, en general, siente pavor a ser rechazados y mucho más si por medio intermedia un leve desaire en forma de guasa. Salvo que la situación esté muy clara, los hombres suelen entrar a las mujeres cuando ya existe un acercamiento previo, como una cita; o cuando la euforia está en su más excelso grado etílico.

Pongámonos en situación. Estás en un pub, te llama la atención una chica y fijas tus ojos sobre ella hasta que surge el primer cruce de miradas. Tras corresponder la insinuación surgen las primeras dudas: ¿Se habrá fijado en mí? ¿Volverá a mirar? ¿Me acerco? Y así un sinfín de preguntas que nos paralizan y nos impide entrar a la acción. El tiempo pasa y posiblemente acabemos por contemplar como otro se adelanta o bien se va.

¿Qué señales podemos apreciar para tratar de saber si le interesamos a un chica? Por norma general, las chicas no se enamoran con facilidad. Al igual que los hombres, muestran dudas y son reticentes a irse con el primero que se le cruza por temor a ser utilizadas como deseo sexual. Cierto es que algunas chicas, como los chicos, persiguen solamente ese objetivo: el sexo sin más compromisos. Una opción muy respetable pero que en tal caso no implicará el cortejo de la seducción sino, directamente, entrar a saco. Una mirada lasciva, un comentario insinuante o un baile provocador serán señas evidentes de ello. En tal caso, no te hagas muchas ilusiones de que el amor surja de repente y, si eres tú el que toma la iniciativa, prepárate para recibir continuos desaires de ellas. Las mujeres son seducidas continuamente y con el tiempo se convierten en auténticas expertas en evitar situaciones comprometidas. Si no es así, en las distancias cortas podemos observar las siguientes señales para tener una ligera idea de si le interesamos a una mujer:

  1. Miradas: Es la principal arma de cualquier cortejo y la más determinante. Si nos fijamos en una chica detenidamente y ella nos devuelve las miradas, indicará un principio de interés. En este aspecto no viene mal ser descarados. En un garito es fácil cruzar miradas sin querer. Sin embargo si mantenemos nuestro envite y nos la sostiene varias veces, es indudable que desapercibidos no hemos pasado. Es importante matizar que las chicas pueden fijarse en nosotros por varios motivos, o bien porque despertamos curiosidad o bien porque damos la nota. Si el resto de amigas te miran y ser ríen ti, que no contigo, date por aludido, estás fuera de juego.

  2. Acercamiento: Si hemos sabido interpretar el juego de las miradas, toca dar un paso al frente. Hay que realizar una tímida aproximación. Es importante que lo hagas con naturalidad y nunca directamente hacia donde ella está. Mantente en su campo de visión y deja espacio suficiente para evitar que se sienta intimidada. Válete de cualquier excusa para moverte, (pedir una copa, ir al baño, saludar un amigo...) y observa con discreción si ella sigue tus movimientos. Si permanece a tu vista y no te da la espalda, es buena señal. Si por el contrario te da la espalda o se va, es evidente que no hay interés.

  3. Gestos: Una vez que estemos dentro de su campo de atención es fundamental tratar de interpretar su lenguaje corporal. Hemos realizado una aproximación para mostrar nuestro interés sobre ella y ahora toca ver si nuestra presencia es grata. Hay gestos que nos pueden ayudar a ello. Si no está bailando fíjate en sus manos, si están relajadas o están continuamente en movimiento. Lo segundo implicaría nerviosismo. Mira si se acicala el pelo o se acomoda la ropa y complementos para mejorar su imagen y brindarte su mejor versión de ella. Si mantiene la conversación con sus amigas o ya se ha distraído en nuestro juego, o si algunas de las amigas ya es cómplice del mismo. Puedes incluso probar a salir ligeramente de su campo de visión y tantea si sigue nuestro recorrido. Señales como mirar continuamente el reloj, distraerse con el móvil o simplemente centrar la vista en otras personas, serán reveladoras de que rechaza nuestra invitación.

  4. Contacto: Llega la parte más difícil. Hasta ahora y en un tiempo reducido hemos tenido que señalar nuestro interés por ella y a la vez calibrar si somos correspondido. A veces el entusiasmo nos puede confundir a la hora de interpretar las señales previas, o simplemente, ella piense a última hora que no es el momento adecuado. A toda mujer le gusta ser seducida pero a veces hay circunstancias que invitan a detener el cortejo. Ello no implica que te no te desee, sino que tal vez haya una mejor ocasión. Para asegurarnos de que hay receptividad hay que mostrar de una vez todas nuestras cartas, y qué mejor que con nuestra mejor sonrisa. Fíjate detenidamente en ella y cuando te asegures que se fija en ti, sonríele. Si te corresponde con otra sonrisa ha llegado el momento de aproximarse todo lo posible. Ponte junto a ella y sin romper aún el misterio de la seducción, trata de rozarle con tu hombro. Haz que parezca casual, aunque la verdad, que a estas alturas va a ser difícil que lo parezca. Si no muestra ningún signo de molestia o incluso ella también te roza, todo irá bien.

  5. Presentación: Lo que comenzó con una pícara mirada se ha convertido en una excelente posibilidad de conocer a alguien especial. Para ello queda rematar la jugada con mucha sutileza y sobre todo, grandes dosis de ingenio y humor. Hasta ahora nos hemos valido de nuestro aspecto físico para llamar la atención de una chica, pero de todos es conocido, que si bien la apariencia atrae, la personalidad es la que realmente enamora. El cómo se rompa el hielo es vital para propiciar la primera conversación. En ocasiones un simple saludo o un comentario sobre algo que acontece en el momento es suficiente para encontrar el pretexto para presentarse. Otras veces no viene de más un halago para provocar una respuesta y una bonita sonrisa. O, por qué no, recurrir a alguna excusa como pedir que te hagan una foto, fuego para el cigarro o ceder un asiento... Siempre hay algo de lo que tirar. Recordad que, ante todo, hay que mostrarse simpáticos y divertidos, así que bailar con ellas puede ser una estupenda manera de propiciar la primera conversación.

Si todo ha ido bien, habremos conseguido el propósito de conocer a la mujer que nos gusta. A partir de ahí, todo lo que hagas porque se sienta bien y sobre todo feliz con tu compañía determinará el que surja o no una segunda cita. Si no hemos sido correspondidos, no hay que perder la esperanza. Hay una mujer para cada hombre en este mundo. Sólo hay que tener paciencia para coincidir con ella.