Cómo y dónde conocer a tu pareja

'When you are in love', de M@rg
Los que vuelven a "estar en circulación" o simplemente tantean en el "mercado de la segunda mano", se encuentran con un mismo problema: ¿dónde conocer a su nueva pareja? Lo que parece ser una simplicidad, acarrea una gran complejidad debido fundamentalmente, a que muchos ya se hayan inmersos en una dinámica social y familiar que apenas deja tiempo ni posibilidad para entablar nuevas relaciones.

Según se desprende del estudio que realizó James Fowler sobre las redes sociales, la mayoría de las personas conocen a sus parejas a través de intermediarios directos como su familiares, amistades y compañeros. El porcentaje que admiten haber conocido así a su actual pareja asciende al sesenta y ocho por ciento. Posiblemente sea la manera más efectiva de iniciar una relación si se desea que tenga futuro, dado que la persona recomendada, con mucha probabilidad, comparta mismas inquietudes y además, cuente con la aprobación de nuestro círculo social.

Significativo resulta el porcentaje de personas que llegan a sus parejas a través de las relaciones laborales. El centro de trabajo es un lugar proclive para entablar contactos más allá del ámbito profesional, ya que reúne las condiciones idóneas para ello como el contacto continuo y directo. De hecho, más del veinte por ciento de las relaciones tienen como pareja a un compañero de trabajo o conocido de éste. La filiación laboral y social favorece que la relación evolucione a pesar de los dichos populares.

Queda otro pequeño porcentaje de personas, el veintitrés por ciento, que prescinde de los intermediarios para conocer a otras personas, preferiblemente en lugares de ocio o a través de las redes sociales. Se tratan de relaciones esporádicas basadas en la atracción física más que en las afinidades. Las posibilidades de que una relación entre dos personas que se conocen de esta manera salga adelante, se reducen significativamente con respecto a las anteriores alternativas.

La ruptura de una relación conlleva en la mayoría de los casos el desprendimiento de una parte de nuestra vida social, normalmente ligada a la de la pareja e incluso a las propias amistades. Además, el círculo en el que nos hemos relacionado los últimos años ha estado formado por personas con circunstancias similares a las nuestra, por lo que inevitablemente y sin quererlo, las parejas tienden a desprenderse de los solteros para hacer una vida social más acorde al estilo familiar.

A pesar de este condicionante, está claro que la forma más simple de encontrar a una pareja es a través de los contactos más inmediatos que aún nos quedan. Si además se desea que la relación salga adelante, la estadística estará a nuestro favor. El problema surge cuando nuestro círculo social está agotado, es decir, apenas queda gente soltera a la que conocer salvo que haya esporádicamente alguna ruptura. No es una situación excepcional, sino más normal de lo que se piensa. Hasta ahora, nuestra vida ha evolucionado paralelamente a las de nuestro entorno. Hay un momento para conocer a la gente, para casarse, para tener hijos y vida familiar, y una ruptura implica deslindar tu vida a la del resto de amistades y familiares. Por tanto, contar con personas aún solteras multiplicará las posibilidades de conocer a nueva gente, de lo contrario, no quedará más remedio que entablar nuevas relaciones en otros círculos sociales afines a nuestras circunstancias.

Es aquí donde tal vez sea necesario tirar de aquel amigo soltero, del compañero que se divorció hace tiempo o como alternativa a ellos, Internet y sus redes sociales, muchas de ellas dedicadas exclusivamente para entablar relaciones afectivas como Meetic, Badoo, Parship, eDarling o, incluso tener aventuras extramatrimoniales como Ashley Madison. Introducirse en ellas es muy sencillo y por norma general en poco tiempo se acaba por conocer a gente con la que volver a intentar una nueva aventura. Eso sí, al igual que en los lugares de ocio, tendrán mucha suerte si dan con su media naranja a la primera.