Superar una ruptura


El desamor arruga el corazón como un papel. 'Love, amor, aimer, amore' de Camdiluv ♥
Dice Eduardo Galeano que el amor es una de las peores enfermedades que existen por jodida y contagiosa. Su síntoma es la felicidad cuando se padece y la tristeza cuando se carece. Amar y ser amado es la aspiración de cualquier persona y en ello nos va la vida. Por eso, cuando una relación llega a su fin, el dolor que aflige a quien no toma la decisión es difícilmente superable. En las rupturas no hay vencedores, pero siempre hay uno que se lleva la peor parte. No importa el tiempo que haya durado el amor, ni las causas que hayan propiciado el desamor, nada, por muy justificado que pueda estar, podrá evitar un daño que sólo dependerá de la intensidad con la que se haya amado a la otra persona. Donde hay un gran desamor antes había un gran amor.

Como bien señala Punset, "la irrupción del desamor no tiene porqué ser siempre el anuncio de una mala nueva", puesto que por un lado nos indica que por muy apreciada que sea nuestra pareja, no es la persona correcta para continuar nuestra fascinante aventura por la vida; y por otro, nos libera de sufrir durante el resto de nuestra vida una mentira que a la larga menoscabará la autoestima y nos imposibilitará poder realizarnos plenamente con otra persona. Por tanto, ante una ruptura, por mucho que cueste, hay que tener una actitud positiva ante lo que nos queda por descubrir y no dejarse dominar por lo que se deja de tener.

¿Cómo conseguir olvidar todo lo vivido? No es fácil, pero tampoco imposible. Según indica la psicoanalista Mariela Michelena, todo proceso de desamor pasa inevitablemente por varias fases: negación, rabia, miedo, dolor, aceptación y reconstrucción de la vida. Síntomas similares a los que produce la superación de una adicción, que en este caso, no es otra que la droga del amor. De cómo se afronte y sobre todo, de la actitud que se tenga, dependerá que se supere el duelo sin daños graves para nuestra salud mental y física. Conviene recordar que el desamor tiene efectos tan devastadores en las personas como el estrés.

  1. Rompe con el pasado: Es fundamental deslindarse de todo aquello que en principio nos pueda traer recuerdos de nuestra expareja, sobre todo si su ausencia nos genera angustia. Un cambio de vida radical no vendrá mal y nos ayudará a conocer nuevas experiencias y personas a las que antes no podíamos acceder. Hay que rehacer la vida y nada mejor que empezar con nuestros hábitos más comunes. Inevitablemente no será nada fácil olvidarse de quien hemos amado, pero con dedicación y convicción podremos romper con el pasado y aprender a vivir sin ellos.

  2. Descubre aficiones: ¿No tuviste ilusión de hacer algo que no podías con tu expareja? Ha llegado el momento de hacerlo. Tener la mente entretenida es fundamental para evitar pensar en lo mismo. Como en cualquier terapia de adicción, el deporte puede ser una válvula de escape perfecta. Apúntate a un gimnasio, a una peña deportiva o simplemente, empieza a correr. La actividad física te liberará mentalmente, y te servirá para tener el cuerpo en forma y generar endorfinas que vienen genial para el bienestar. Si el deporte no es lo tuyo, la lectura puede ser un pasatiempo excelente para evadirte, culturizarte y mantener tu actividad mental en otras historias. Lee libros de autoayuda, novelas, prensa o simplemente, navega por Internet buscando cosas que te ayuden. Cine, idiomas, videojuegos, bricolaje, jardinería, cocina, viajar... hay montones de actividades ahí afuera por hacer y te están esperando. Encuentra la tuya y a tope con ella.
  3. Relaciónate: Con la ruptura buena parte de nuestra vida social desaparece. Es inevitable que parte de las amistades de nuestra expareja nos den de lado e incluso, de las amistades que teniáis en común y de las tuyas propias. Sólo en los malos momentos es cuando se descubren los verdaderos amigos, y seguramente te darás cuenta que te sobrarán dedos de una mano. Aparte, posiblemente el círculo social en el que te desenvolvías tenga ahora unas metas diferentes a las tuyas. Ellos deben seguir con sus proyectos de vida y a ti te toca rehacer la tuya. Urge por tanto, conocer a nueva gente y a ser posible, que vivan una situación similar a la tuya. Empieza por tu lugar de trabajo, apúntate a un curso, ve al gimnasio o haz cualquier cosa que implique contacto social con personas que a su vez puedan presentarte a otra gente. Es vital que sin olvidar a tus verdaderos amigos, empieces a formar una nueva red social que te ayude a cambiar tu estilo de vida y por qué no, a conocer a tu nueva pareja. Y ante todo, sal, sal y sal. Evita la soledad en tu casa. No te traerá nada bueno.
  4. Cuídate: Ahora más que nunca. No permitas que la pena se refleje en tu cara y en tu forma de ser. Los malos momentos dejan huella pero hay que tratar que sea lo menos profunda posible y evitar que pase factura a nuestro carácter y nuestra imagen. Es el momento de dar un cambio radical a tu estilo y a tu manera de encarar la vida. Empieza por el exterior. Cambia el peinado, rejuvenece tu ropa, adelgaza si es preciso, preocúpate por esas arrugas, por los pelillos de más, por la tripita y por tantas cosas y trata de sacar la mejor versión de ti. Cualquier tratamiento de belleza que empieces te vendrá fenomenal. Tan importante como nuestra imagen, es nuestra psique. Saca toda la rabia que lleves dentro. Llora todo lo que sea necesario pero de una vez. Habla con amigos, familiares y psicólogos si es preciso. Hay que curarse del daño sufrido. Tienes que recuperar lo antes posible la ilusión por la vida y sobre todo, la felicidad. Ahí afuera te están esperando, así que demuéstrate que puedes ser tan atractivo como siempre lo has sido. Vuelves al mercado y una autoestima fuerte te ayudará a triunfar.
  5. Enamórate: Contra el desamor, un nuevo amor nos espera. El vacío y la soledad que se experimenta tras una ruptura no lo saciará nada salvo otra persona en nuestra vida. Pero eso sí, cuidado con lo que hacemos y elegimos. Conviene antes de lanzarse a la emocionante aventura del amor, estar bien con nosotros mismos y haber superado el dolor y la ira. Si nos damos un tiempo prudencial evitaremos pagar los platos rotos con quien no corresponde y sobre todo, encadenar relaciones que no te llevarán a nada y harán daño a otras personas. Evita lanzarte a por alguien por el temor de estar solo. Recuerda el dicho, más vale solos que mal acompañados. Sé exigente pero comedido. No hay que tratar de superar a la pareja que no nos quiso, sino de encontrar a otra persona que nos haga vivir momentos únicos en todas las facetas de nuestra vida. Si no sabes por dónde empezar, tira de esas amistades nuevas, busca en las redes sociales, o por qué no, prueba en tu trabajo. 
La ruptura es un duelo con fecha de caducidad. De ti depende que dure más o menos.