La infidelidad no es un juego

La infidelidad es una de las principales causas de ruptura de una pareja. :: I.L.
Si eres de los que que consideras que una relación de pareja tiene que basarse en unos principios comunes de respeto y exclusividad, convendrás conmigo en que pillar a tu pareja con otro no tiene ni pizca de gracia. Si por el contrario consideras que esta sociedad impone una monogamia antinatural que es difícil de aceptar, posiblemente la infidelidad esté entre una de tus fantasías sexuales. No se extrañe, no es ningún bicho raro, porque por sorprendente que parezca, cada vez son más los que no solo proponen el escarceo amoroso como liberación sexual, sino que además, disfrutan contando sus aventuras con su amante. Eso sí, anónimamente, claro está.


Que muchos se sientan terriblemente insatisfechos porque no soportan vivir su vida sexual con su pareja, no me parece tampoco una barbaridad. Los tríos, orgías e intercambio de parejas están ahí para ello. Es cuestión de diálogo y de dar con la persona correcta. Si no lo consigues tienes dos opciones, o aceptarlo o dejarlo. Puedo incluso llegar a comprender que alguien tenga un desliz porque esté atravesando una situación difícil, y que incluso tenga la sangre fría de ocultarlo por el bien de la pareja. Ahora bien, lo que no veo nada correcto es que uno de ellos tenga por costumbre vivir su vida sexual a espaldas del otro para conseguir esa liberación sexual que necesita. Una aptitud, ante todo, egoísta, arrogante y cobarde, que mina la moral de quien padece la falsa de vivir una relación con una persona que no tiene la honestidad de mostrar sus cartas.

Es por ello que cuando me encuentro artículos en los que se propone conseguir un amante como reto sexual, me indigna sobremanera, porque considero que existen alternativas para superar la rutina sexual y conseguir disfrutar en pareja de una relación afectiva y plena sin necesidad de esconderse tras la mentira. Sin embargo, la moda y la provocación mandan, no solo con el objetivo de conseguir más audiencia, sino también de hacer caja en las numerosas páginas de citas que ofrecen confidencialidad en tus devaneos amorosos, y que son las primeras en apuntarse en ofrecer estadísticas e informes sobre lo promiscuos que somos y lo saludable que resulta de vez en cuando colocar una buena cornamenta. En fin, un poco de sentido común no vendría mal, sobre todo, si agudizamos nuestra empatía y tratamos de comprender lo que se siente al otro lado de la infidelidad.