¿Y si tu pareja se queda en el paro?

Un viaje fue el motivo de disputa entre los protagonistas de nuestra historia. :: Phranet

Me comentaba el otro día una amiga que no había manera de encontrar alguien con el que sentirse a gusto. Siempre que conocía a un chico surgía un pero con el transcurrir de la relación; y cuando éste no existía parecía ser todo perfecto, el problema venía porque ella no cuadraba en la vida del otro. "Encontrar a esa persona que se amolde a ti como un guante es como pedir una alineación planetaria completa", me decía con gracia. "Pasa muy pocas veces y siempre le toca a tu mejor amiga". Reía por no llorar.


Y es que su última experiencia no ha sido nada beneficiosa para su autoestima. A sus cuarentaytantos ya sabe lo que es lidiar en las plazas más exigentes, por lo que no es una ingenua en esto del amor y, mucho menos, en la escuela de la vida. Sin embargo, su última pareja, que parecía ser perfecta, como todas al principio, empezó a tener un comportamiento distinto en el momento en el que ella dejó su trabajo para iniciar un nuevo proyecto. Las cosas no fueron bien y por la maldita crisis o la mala fortuna, tuvo que volver a buscar trabajo e ingresar en la listas del desempleo. Fue a partir de ese momento cuando descubrió la faceta oculta de su hasta entonces, pareja perfecta.

Todo empezó a acontecer cuando se acercaban las fechas estivales. El año anterior ambos trotamundos recorrieron el cono sur de América durante casi un mes. Una experiencia inolvidable que no es apta para cualquier bolsillo. Para este año tenían previsto visitar Camboya y lo que se presentará por ahí. Sin embargo, el traspié del negocio de ella, hacía imposible ese viaje. Por lo menos para ella, porque él siguió con el plan. Con o sin ella, el plan no cambiaba. Nada de buscar un viaja más asequible y, ni mucho menos, pagar su parte. Siempre habían ido a medias, y esta vez no iba a ser una excepción. Su pareja, que económicamente es bastante solvente, contactó con una agencia de viajes para solteros, y concertó el tour al sudeste asiático con otras personas de su edad y perfil. Mi amiga se quedaba en tierra con un montón de preguntas en su cabeza que no sabía ni cómo contestar ni afrontar. Más de un año juntos viviendo momentos únicos, y en cuanto se ve económicamente apretada, le deja en la estacada.

Estaba claro que su nueva condición de desempleada iba a suponer un problema entre ellos. Mientras ella ha podido seguir su ritmo, todo ha ido sobre ruedas, pero en cuanto han llegado las curvas, las circunstancias se han truncado y han minado la moral de mi amiga, ya afectada por el frustrado intento de emprendedora. El viaje en sí, ha sido la gota que ha colmado un vaso lleno de decepciones desde que tuvo que rehacer su vida profesional. Como cabía esperar, y pese a todo su dolor, decidió no esperarle a su vuelta, sobre todo, después de ver en las redes sociales que su ausencia no supuso ningún impedimento para disfrutar de su viaje con sus nuevas amistades.

Ya han pasado un par de meses de aquella ruptura y ahora mi amiga se agobia porque piensa que mientras tenga una situación económica precaria, nadie va a querer iniciar una relación con ella. Son las secuelas de ser valorada por lo que tiene y no por lo que vale. Nosotros la animamos y estamos totalmente convencidos que volverá a sonreír con alguien que no le haga sentir un número más en su cuenta corriente.

El caso es que su experiencia me sirve para poner en perspectiva el nivel de exigencia y compromiso que alcanzamos con nuestras parejas. ¿Estamos dispuestos a sacrificar nuestro bienestar por estar y ayudar a nuestra pareja? ¿Somos mejores o peores personas cuando anteponemos nuestro interés por encima de todo? Se abre el debate.